Rayo tractor de Viaje a las estrellas, en miniatura

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Científicos del Instituto de Instrumentos Científicos de la República Checa, y de la Universidad de Saint Andrews, Gran Bretaña, han dado un paso más en el desarrollo de técnicas de manipulación de la luz, un paso que podría ser fundamental para mejorar la eficacia de pruebas médicas de todo tipo, como los análisis de sangre.

La clave fue acceder a un método para proporcionar una fuerza negativa capaz de actuar sobre partículas minúsculas; de esta manera han conseguido que un haz de luz, como en una película de ciencia ficción, que “atrape” al objeto y lo atraiga hacia la fuente misma de luz. Según Oto Brzobohaty, uno de los investigadores que intervinieron en este trabajo, “estos métodos abren nuevas oportunidades para la fotónica fundamental, así como para aplicaciones en ciencias de la vida”.

Esta técnica, por permitir un ordenado óptico de objetos microscópicos de un modo sencillo y accesible, podría ser esencial para el desarrollo de nuevas aplicaciones biomédicas.

Caso Anterior de otro Rayo Tractor


Sin embargo, dos científicos e la Universidad de Nueva York han desarrollado una técnica que combina rayos Bessel y que permite desplazar partículas hasta el origen de dichos rayos. Es un experimento prematuro, pero el funcionamiento es idéntico al de un rayo tractor de ciencia ficción.

Han sido David Ruffner y David Grier, de la Universidad de Nueva York, quienes han desarrollado este embrión de rayo tracto con una técnica basada en los rayos Bessel. Mientras que un rayo láser de tipo convencional aparece como un punto cuando se enfoca hacia una pared, un rayo Bessel emite dibuja diversos anillos que rodean a ese punto. Dibuja, por decirlo así, las ondas expansivas del punto, exactamente lo mismo que ocurre cuando lanzamos una piedra al agua y se extiende su onda expansiva.

El rayo Bessel como remolque

Por otra parte, los rayos Bessel carecen de difracción, de manera que no pierden su forma cuando son obstruidos por cualquier objeto, de manera que podrían “reformarse” detrás de una partícula sin problema y, desde esa posición, arrastrar a la propia partícula hacia la fuente del mismo rayo. Algo muy parecido a echar un gancho y arrastrar hacia uno mismo algo que se encuentra a una determinada distancia.

Así, si se suma la potencia de varios rayos superpuestos, su fuerza de empuje y de atracción aumenta. De esta manera, Ruffner y Grier lograron mover una bola de silicio de treinta micrómetros que se encontraba dentro del agua, un primer paso para una tecnología que requerirá mucho más desarrollo para alcanzar las cotas de la mítica ‘Star Trek’.

Lino Cisterna

CEO&Founder RevistaProware.com Aficionado a las Ciencias, Física Teórica, (G)Astronomía, Sociología, Psicología, Teorías de la Tecnología (AAT).

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