Swift: La mayor llamarada solar jamás registrada

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El telescopio espacial Swift de la NASA ha detectado la erupción o llamarada solar más fuerte, caliente y de más larga duración jamás registrada en una estrella enana roja.

Swift es un observatorio espacial dedicado al estudio de las explosiones de rayos gamma o GRB (del inglés Gamma-Ray Burst). Posee tres instrumentos que trabajan juntos permitiendo estudiar el fenómeno en rayos gamma, rayos x, ultravioleta y visible.

Fue construido por un consorcio internacional formado por Estados Unidos, Reino Unido e Italia y lanzado finalmente el 20 de noviembre de 2004 en un cohete Delta 2. Es controlado por el Goddard Space Flight Center de la NASA.

La principal característica de este observatorio es que cuando detecta una explosión de rayos gamma es capaz de localizarla en tan solo 15 segundos, para entonces reorientarse automáticamente y quedar apuntando con todos sus instrumentos al lugar de origen de la explosión o llamarada de rayos gamma entre 20 y 75 segundos después de la explosión, para captar todos los datos y crear el registro.

La detección de una GRB que detectó Swift se trata de una explosión hasta 10.000 veces más potente que los datos registrados en la mayor llamarada solar detectada hasta ahora. “Solíamos pensar que estos episodios en enanas rojas no duraban más de un día, pero Swift ha detectado al menos siete poderosas erupciones durante un período de alrededor de dos semanas”, ha indicado uno de los responsables de la misión, Stephen Drake.

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Para hacer una comparación con nuestra estrella local, El Sol, la mayor llamarada solar registrada en nuestro astro ocurrió el 4 de noviembre del 2003, y fue tan poderosa que sobrecargó los sensores de las sondas que lo captaron, fue de una categoría X45, pero siguiendo esta escala, la llamarada solar captada por el Swift en la enana roja DG CVn, es aproximadamente de una inimaginable categoría X100.000.

Según ha explicado el científico, durante la reunión de la División de Astrofísica de Altas Energías de la Sociedad Astronómica Americana, los expertos quedaron sorprendidos ante “la complejidad del evento”. De los datos más destacables, Drake apunta que, en su pico, la bengala alcanzó temperaturas de 200 millones de grados centígrados, más de 12 veces más caliente que el centro del Sol. La superllama vino de una de las estrellas en un sistema binario cerrado conocido como DG CVn, situado a unos 60 años luz de distancia.

Ambas estrellas son enanas rojas tenues, con masas y tamaños de alrededor de un tercio del Sol. Están en órbita entre sí en, aproximadamente, tres veces la distancia media de la Tierra al Sol. Sin embargo, esta es muy poca distancia para que Swift haya podido determinar cuál de las dos estrellas ha lanzado la llamarada.

“Este sistema está poco estudiado, ya que no está en las listas de vigilancia de estrellas capaces de producir grandes llamaradas”, ha apuntado otra funcionaria de la NASA, Rachel Osten. “No teníamos idea de lo que había en DG CVn”, ha reconocido. La mayoría de las estrellas que se encuentran dentro de unos 100 años luz del Sistema Solar son, como el Sol, de mediana edad. Pero un millar de jóvenes enanas rojas nacidas en otros lugares llegan o atraviesan la región a la deriva. Para los astrónomos, estas estrellas son las que dan una mejor oportunidad para el estudio detallado de la actividad de alta energía que normalmente acompaña a la juventud estelar.

Los astrónomos estiman DG CVn nació hace unos 30 millones de años, lo que hace que sea menos de un 0,7 por ciento de la edad del Sistema Solar, informó la NASA en un comunicado.

Lino Cisterna

CEO&Founder RevistaProware.com Aficionado a las Ciencias, Física Teórica, (G)Astronomía, Sociología, Psicología, Teorías de la Tecnología (AAT).

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