Las Lunas habitables deberán ser más grandes que Marte

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Las Lunas del tamaño de planetas que orbitan alrededor de enormes gigantes gaseosos podrían proporcionar refugios para la vida alrededor de otras estrellas, pero para ser habitables estas lunas tendrían que ser más grandes y más masivas que Marte, según una nueva investigación realizada por René Heller y Ralph Pudritz de la Universidad McMaster en Canadá.

Hay 181 lunas conocidas en la actualidad alrededor de planetas y planetas enanos del Sistema Solar (esta cifra puede crecer si New Horizons encuentra más lunas alrededor de Plutón), pero hasta el momento no hay lunas alrededor de un exoplaneta, que a su vez es un planeta que orbita una estrella distinta al Sol.

Sin embargo, los astrónomos consideran que es una apuesta segura que los exoplanetas se unirán a las exo-lunas y que hasta ahora simplemente carecen de la sensibilidad tecnológica para detectarlos. Así como hay exoplanetas extremos, varias veces más masivos que Júpiter, los astrónomos sospechan que también podría haber lunas muchas veces más masivas que las lunas de nuestro Sistema Solar.

Estos exoplanetas gigantes gaseosos son mundos sin una superficie por lo que no podían soportar la vida tal como la conocemos. Sus lunas sólidas, sin embargo, es lo que potencialmente podría ser habitable para la vida en un futuro lejano, sobre todo si los planetas han migrado hacia adentro del sistema planetario a la llamada zona habitable. Esta zona se encuentra a la distancia adecuada de una estrella para que las temperaturas sean las correcta para que los mundos sean envueltos en una atmósfera y sean capaces de contener agua en estado líquido en su superficie, un elemento esencial para crear vida. En nuestro Sistema Solar, La Tierra reside dentro de la zona habitable del Sol, con Venus justo más allá del borde interior de la zona y Marte en el borde exterior, presentando las opciones extremas de esta zona.


En un par de documentos, publicados respectivamente en las revistas Astronomía y Astrofísica y The Astrophysical Journal, Heller y Pudritz exploraron lo que se necesitaría para que una luna que ha tomado rumbo junto con su planeta a la zona habitable sea capas de soportar vida.

Principalmente, la luna tiene que ser capaz de mantener su agua líquida, y las lunas masivas tienen dos ventajas en hacerlo. Uno, es que la gravedad extra es capaz de aferrarse a una atmósfera rica en agua. Dos, es que la luna más masiva, puede retener el calor en su núcleo por mayor tiempo para impulsar un dinamo interno que pudiera genera un campo magnético. Este calor puede ser añadido a la fricción que se siente en el interior de las mareas gravitacionales esgrimidos por su gigante gaseoso al cual está unida. Con el campo magnético se forma una burbuja protectora alrededor de la Luna, llamada magnetosfera, desviando el viento solar y la prevención de la atmósfera y su vapor de agua de ser despojado a distancia de la superficie, Esto es crucial, Heller y Jorge Zuluaga, de la Universidad de Antioquia en Colombia descubrieron en 2013 que el campo magnético del planeta padre no se extendería lo suficiente para proteger a las lunas más allá de la línea de hielo.

Así Heller y Pudritz se dedicaron a explorar la formación de lunas masivas, utilizando nuestro propio Júpiter y sus cuatro lunas galileanas como sujetos de prueba ideales. Encontraron que, en cualquier disco-lunar de formación que se asienta alrededor de un planeta cada vez más grande, donde las temperaturas caen lo suficientemente bajo como para formar hielo de agua y esta se condense y la nieve como hielo sólido es el factor crucial en el control de la masa de las lunas. La razón es que la adición del hielo aumenta la densidad global del disco más allá de la línea de hielo, lo que significa que más lunas masivas se pueden formar por ahí. Si miramos hacia Júpiter, sus dos lunas más grandes – Ganímedes y Calisto – ambas formados más allá de la línea de hielo.

Heller y Pudritz calcularon que era factible para las lunas ricas en hielo más grandes que el planeta vecino, Marte para formar más allá de la línea de hielo. Entonces, cuando los gigantes gaseosos migran hacia dentro, hacia su estrella, las lunas heladas masivas que traen consigo se calientan, fundiendo el hielo creando gases atmosféricos y agua en estado líquido.

Artículo completo y fuente: Astronomynow.com

Lino Cisterna

CEO&Founder RevistaProware.com Aficionado a las Ciencias, Física Teórica, (G)Astronomía, Sociología, Psicología, Teorías de la Tecnología (AAT).

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